Motivación:

 

La educación marianista siempre ha considerado clave la colaboración entre el colegio y las familias. Esta colaboración debe resignificarse a la luz de los nuevos modelos sociales, para poder descubrir las necesidades de las familias, sus cambios y las propuestas que recibimos de ellas.
Los centros educativos marianistas buscar crear un ambiente de familia que favorezca el crecimiento y maduración de las personas. Ello exige el cultivo de relaciones interpersonales sanas y maduras basadas en libertad y amor. Los centros educativos marianistas favorecen espacios y estructuras que construyan un ambiente comunitario respetuoso, acogedor y fraterno, que se convierta en un punto de referencia para sus miembros.
En el fíat de María en la Anunciación vemos su apertura a los signos de los tiempos, su “sí” al misterio del futuro. En el consejo que ella dio en Caná: “Hagan lo que El les diga”, escuchamos la voz de María urgiéndonos a estar hoy igualmente disponibles. Un centro educativo marianista discierne las necesidades de nuestro mundo y adapta su pedagogía a las exigencias de los nuevos tiempos.

Propósito:

Generar una red de contención familiar por curso a partir del acompañamiento entre familias de un mismo curso.